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Constelaciones familiares online

Un campo visual compartido para guiar constelaciones sistémicas y familiares por videollamada: figuras que colocas y mueves con el cliente delante, escenas que se guardan, y el registro de la sesión en el mismo sitio que el resto de tu consulta.

¿Se pueden hacer constelaciones online?

Sí, y el obstáculo real no es el que suele plantearse. Lo que se pierde por videollamada no es el campo — es la disposición espacial: sin mesa y sin figuras, la posición relativa de cada elemento, que es de donde el método saca la información, se queda en la cabeza del terapeuta y desaparece al colgar.

Un tablero compartido devuelve esa dimensión, y añade una que el trabajo presencial no tiene: el campo persiste. La sesión siguiente arranca con las figuras donde quedaron, no reconstruidas de memoria.

La herramienta en marcha

Una constelación, de principio a fin

Cómo se monta el campo, cómo se colocan las figuras y qué ve el cliente al otro lado.

Sesión de constelación en Alchely.
El tablero, por dentro

Todo lo que puedes hacer sobre el campo

Una constelación no se resuelve con figuras y ya está. Hace falta poder decir quién está enfadado, qué une a quién, dónde acaba el pasado y empieza el presente, y qué hay que guardar para la sesión que viene. Esto es lo que el tablero pone en tus manos.

Diálogo «Añadir una figura» del tablero de constelaciones, con el catálogo de muñecos y el buscador
Figuras

Más de treinta figuras, y las que te falten las creas tú

El tablero abre con un catálogo listo para usar: niña, niño, mujer, hombre, anciano, anciana, embarazada, ancestro, ayudante, autoridad, el excluido. Y los objetos que en constelaciones pesan tanto como las personas — la casa, el árbol, la piedra, la silla, el dinero, el muro, la puerta, el puente, la cama, el libro, el reloj. También fantasma, masa y monstruos, para lo que el paciente todavía no sabe nombrar.

Cuando ninguna sirve, abres el editor de personaje y montas la que falta: cabeza, ojos, cejas, nariz, pelo, vello facial, ropa de arriba y de abajo, zapatos, gafas, sombrero y pendientes, cada pieza con su color, y la altura al gusto. La figura se guarda en tu catálogo y vuelve a estar disponible en cualquier sesión, con cualquier paciente.

Diálogo de edición de una figura: acción de pie o tumbarse, las doce emociones y el campo de nota o etiqueta
Emociones

Doce emociones, una por figura, cambiables en cualquier momento

Cada figura lleva su expresión y se cambia sin sacarla del campo. No es decoración: que la madre esté en gratitud o en vergüenza cambia por completo la lectura de la misma posición, y poder moverlo delante del paciente convierte una intuición tuya en algo que él también ve.

El repertorio es el que nombra el trabajo sistémico, no una lista de emoticonos: neutral, alegría, tristeza, ira, miedo, ansiedad, amor, gratitud, confianza, culpa, vergüenza y dolor. La postura también cuenta: una figura puede estar de pie o tumbada, que es como suele representarse a quien ya no está.

Dos figuras del tablero unidas por un vínculo etiquetado «Soledad», con sus etiquetas de dueño, nota y nombre
Vínculos

Traza el vínculo entre dos figuras y ponle nombre

Eliges una figura, eliges otra, y queda una línea entre las dos. Le pones etiqueta —«deuda», «lealtad», «lo no dicho»—, color entre seis y grosor entre tres. Un vínculo fino y gris no dice lo mismo que uno rojo y grueso, y esa diferencia se lee de un vistazo cuando el campo ya tiene doce figuras encima.

Los vínculos son parte del estado del tablero, no un dibujo aparte: se guardan con la escena, salen en la captura y siguen ahí la sesión siguiente, con el nombre que les pusisteis el día que aparecieron.

Tablero con el suelo circular en azul claro y una figura tumbada etiquetada «Yo dolida»
La base

El suelo, cuadrado o círculo, del color que le vaya al trabajo

La base del campo se cambia mientras trabajas. Cuadrada ordena y da ejes: hay lecturas que se apoyan en el delante y el detrás, en la izquierda y la derecha. Circular quita las esquinas y deja la posición relativa como única referencia, que es como trabaja buena parte del método clásico.

El color del suelo también se ajusta, para bajar el contraste en una sesión larga o para distinguir de un vistazo un trabajo de otro. Y si siempre empiezas igual, guardas forma y color como tus valores por defecto: cada tablero nuevo abre así, sin volver a tocarlo.

Tres áreas delimitadas sobre el suelo —Pasado, Presente y Futuro— con una figura colocada dentro del presente
Notas y áreas

Lo que el campo no dice por sí solo, escrito encima

Tres capas de texto, cada una en su sitio. La etiqueta pegada a una figura —«fallecido», «ausente», «no conocido»—, que viaja con ella allá donde la muevas. Las notas sueltas, que colocas en cualquier punto del tablero para dejar una frase del paciente donde ocurrió. Y tus notas de sesión en el panel lateral, que se guardan en la ficha al cerrar.

Encima del suelo puedes delimitar áreas: pasado, presente y futuro; sistema de origen y sistema actual; dentro y fuera. Cada una con su nombre, su forma, su tamaño y su color. Una figura colocada dentro de un área ya está diciendo algo antes de que nadie abra la boca.

Panel de la sesión de constelación con la captura «Relación con el abuelo» guardada, el enlace del paciente y los participantes conectados
Capturas

Toma un pantallazo del campo y guárdalo en la sesión

En cualquier momento capturas el tablero tal y como está. La captura se nombra, se renombra y se borra, y queda guardada dentro de la sesión — no en tu carpeta de descargas, no en un chat, no en el escritorio.

Es lo que convierte una constelación en material clínico revisable: la disposición del minuto veinte y la del minuto cincuenta, una al lado de la otra, con tus notas al lado. Cuando cierras la sesión, capturas y notas quedan en la ficha del paciente junto al resto de su historia.

Panel de participantes con Aritz y María conectados a la vez, cada uno con su figura y su nombre sobre ella en el tablero
En vivo

El paciente coloca, tú ves — y nadie mueve lo que no es suyo

Compartes un enlace de un solo uso. El paciente entra sin cuenta, escribe su nombre y trabaja desde su propio dispositivo: nada que instalar, nada que registrar. Cada movimiento aparece en el otro lado en tiempo real, y tú decides si estás en modo vista o participando con tus propias figuras.

Cada figura tiene dueño. El paciente mueve las suyas y no puede tocar las de los demás; tú puedes mover todas y reasignar la propiedad cuando haga falta. En pareja o en grupo, el panel de participantes te dice quién está conectado, qué figuras ha puesto cada uno, y te deja retirar a alguien de la sala.

Por qué usarlo

Qué gana la sesión cuando la constelación se guarda

En presencial, la disposición se deshace en cuanto recoges los muñecos. Por videollamada ni siquiera llega a existir. Todo lo que el método saca de la posición relativa se queda en la memoria del terapeuta y se degrada como se degrada cualquier recuerdo.

La disposición deja de ser un recuerdo

La disposición queda guardada como lo que es: un dato. Se vuelve a abrir, se compara con la de hace dos meses y se mira otra vez con la cabeza fría, algo que con muñecos sobre una mesa no se puede hacer.

El paciente trabaja con las manos

Colocar uno mismo la figura no es lo mismo que decirle al terapeuta dónde ponerla. El enlace le devuelve esa mano sin pedirle cuenta, contraseña ni instalación: abre, escribe su nombre y coloca.

La sesión deja historia clínica

Capturas y notas caen en la ficha del paciente, junto al resto de su historia. Sin exportar, sin carpetas sueltas en el escritorio y sin mandarte fotos a ti mismo por WhatsApp para no perderlas.

El trabajo largo se acumula

La sesión siguiente arranca donde quedó la anterior. Un proceso de seis meses deja de reconstruirse de memoria cada vez, y el movimiento entre una escena y otra pasa a ser visible, que es donde suele estar el avance.

Sin sala, sin material, sin distancia

Ni muñecos que comprar ni espacio que reservar. Un paciente a ochocientos kilómetros trabaja el mismo campo que uno que vive en tu calle, y la sesión no depende de que nadie se desplace.

Sirve igual para pareja y para grupo

Una sesión con tu paciente, una con los dos miembros de la pareja, una con un grupo de tu consulta, o un tablero libre abierto a varios participantes que entran por el mismo enlace. Cada uno con sus figuras y su nombre encima.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden hacer constelaciones familiares online de verdad?

Sí. Lo que la videollamada se lleva no es el campo, es la disposición espacial: sin mesa y sin figuras, la posición relativa —de donde el método saca la información— se queda en la cabeza del terapeuta. Un tablero 3D compartido devuelve esa dimensión, y además la guarda, cosa que la mesa no hace.

¿Qué necesita mi paciente para entrar?

Un navegador y el enlace que le mandas. No crea cuenta, no instala nada y no da más dato que el nombre con el que quiere aparecer. El enlace es de un solo uso y lo puedes revocar cuando quieras; al finalizar la sesión se revoca solo.

¿Puedo trabajar con parejas o con grupos?

Sí. Hay cuatro tipos de tablero: individual, de pareja, de grupo y libre. El de grupo es para un grupo de tu consulta —de tres a veinte de tus pacientes— y queda archivado con él; el libre admite tantos participantes como quieras y no queda vinculado a ninguna ficha. En todos, cada figura tiene un dueño: cada participante mueve las suyas, tú puedes mover todas.

¿Se guarda la constelación de una sesión a la siguiente?

Sí, de dos maneras. El tablero conserva su estado, así que puedes volver a abrirlo tal cual quedó. Y puedes guardar el campo como escena con el nombre que quieras, para restaurarlo en otra sesión, con otro paciente o como plantilla de un tipo de trabajo que repites. Si trabajas en un centro, también puedes guardarla para el centro: la ven y la cargan todos sus terapeutas, y solo la cambian quien la creó o la administración del centro.

¿Dónde acaban las capturas y las notas?

En la sesión, que vive en la ficha del paciente junto al resto de su historia. No hay descarga que gestionar ni carpeta que ordenar. Puedes nombrar, renombrar y borrar cada captura, y todo ello entra en la exportación y en el borrado de datos que el RGPD te obliga a poder hacer.

¿Necesito un plan concreto para usarlo?

Constelación es una de las herramientas del plan Plus, y se adopta desde el catálogo cuando la quieras y se quita igual. Lo que ya generaste —capturas, notas, escenas— sigue siendo consultable aunque después dejes de usar la herramienta.

¿Hace falta saber 3D o tener un ordenador potente?

No. Se arrastra con el ratón o con el dedo, y funciona en cualquier navegador moderno con aceleración gráfica, incluido el del móvil o la tableta del paciente. Hay una vista inmersiva a pantalla completa y un botón para encuadrar el tablero entero cuando te pierdes.

Funciona sobre la misma plataforma que todo lo demás

Añade Constelaciones Sistémicas y Familiares a tu práctica cuando quieras — sin cuenta aparte, sin lista de pacientes aparte.

Pruébalo en tu práctica