Herramienta del Marketplace

Genograma y ecomapa online

Los dos instrumentos sobre los que se apoya el trabajo sistémico, en un tablero que dibujáis los dos. El genograma recoge la familia generación a generación; el ecomapa sitúa a la persona entre los sistemas con los que trata hoy. Y el mapa se queda con el paciente, para retomarlo la sesión siguiente.

¿Por qué dibujarlo con el paciente delante?

Un genograma en papel se dibuja una vez, se guarda en la carpeta y el paciente no vuelve a verlo. Pero el instrumento no es el dibujo: es lo que ocurre mientras se dibuja. Quién queda fuera sin querer, qué apellido aparece dos veces, en qué generación se repite el mismo corte.

Un tablero compartido devuelve esa conversación, y añade lo que el papel no da: el mapa persiste y crece. La sesión siguiente no arranca redibujando la familia de memoria — arranca donde la dejasteis, con la tía que apareció a mitad de la sesión pasada ya en su sitio.

La herramienta en marcha

Un genograma, dibujándose

Cómo se coloca a una persona, cómo se traza la relación entre dos, y de dónde cuelgan los hijos — con el paciente al otro lado haciendo lo mismo, sobre el mismo tablero.

Un genograma en Alchely, desde el lado del paciente.
El tablero, por dentro

Dos instrumentos, un solo tablero

La notación no es nuestra: un genograma dibujado con símbolos inventados no lo puede leer el siguiente clínico. El genograma sigue a McGoldrick, Gerson y Petry; el ecomapa, a Hartman. Lo que aporta Alchely es que los dos se dibujen a cuatro manos y queden guardados donde vive el resto de la historia del paciente.

Tablero de genograma en Alchely: la pareja unida por su línea, con la cruz del fallecido sobre uno de los dos, y dos filiaciones colgando de ella, una de ellas una pérdida gestacional
El genograma

Tres generaciones, con la notación que ya usas

Cada persona con su símbolo —cuadrado, círculo, rombo cuando no se sabe, triángulo para un embarazo—, su nombre, sus años de nacimiento y fallecimiento, la cruz de quien ya no está y el doble trazo del paciente índice. Las parejas se unen con su línea, con el tipo de unión —casados, conviven, comprometidos, separados, divorciados, anulada— y los años en que empezó y terminó.

Los hijos cuelgan de la línea de la pareja, como manda la notación, y cada uno lleva su filiación: biológico, adoptado, en acogida, hijastro, gemelo o gemelo idéntico, y las pérdidas gestacionales que tantas veces explican una generación entera. Alrededor de quienes conviven se dibuja el hogar, con su nombre.

Ecomapa en Alchely: el hogar dentro del círculo central, con la pareja y su hija, y los sistemas alrededor —familia extensa, amistades, trabajo— unidos por vínculos de distinta fuerza y con la dirección de la energía en la punta de flecha
El ecomapa

La persona en el centro, y todo lo que tira de ella

El círculo central contiene al hogar —no una figura suelta: el círculo crece con la familia que hay dentro—, y alrededor colocas los sistemas: familia extensa, trabajo, escuela, amistades, salud, espiritualidad, ocio, comunidad, servicios sociales, economía y lo que no entre en ninguna categoría. Cada uno se dibuja del tamaño que le corresponde, porque el tamaño es información: la familia que le llena la vida a alguien no ocupa lo mismo que su turno de los martes.

Cada vínculo con un sistema lleva dos cosas a la vez, que es lo que distingue al ecomapa de un diagrama cualquiera: su fuerza —fuerte, tenue o estresante— y la dirección en la que circula la energía: hacia la persona, desde la persona, o en ambos sentidos.

La capa emocional

Lo que convierte un árbol genealógico en un instrumento clínico

Un árbol dice quién desciende de quién. Un genograma dice cómo se llevan. Entre dos personas cualesquiera trazas el vínculo y le pones nombre: cercana, fusionada, distante, conflictiva, cortada, quiebre, y las formas compuestas que la clínica encuentra a diario —fusionada y conflictiva, cercana y conflictiva—, además de negligencia y maltrato.

Cada elemento puede llevar tu color, elegido de una paleta cerrada que se lee igual en tema claro y oscuro y con daltonismo. Sirve para marcar una rama, un patrón que se repite o el trabajo de una sesión concreta sin que el tablero se vuelva ilegible.

A cuatro manos

Tu paciente tiene exactamente las mismas herramientas que tú

Le mandas un enlace y entra: sin cuenta, sin instalar nada, escribiendo solo el nombre con el que quiere aparecer. Desde ahí coloca personas, traza relaciones y mueve lo que haga falta, y todo aparece en tu pantalla al momento. Esa simetría es deliberada: el paciente que coloca a su padre él mismo no está contando lo mismo que el que te dice dónde ponerlo.

Las notas que dejáis sobre el tablero van firmadas por quien las escribió, y cada elemento recuerda quién fue el último en tocarlo. Hay deshacer y rehacer, una leyenda dibujada que se enseña o se esconde, y el mapa puede ser de un paciente, de una pareja, o un tablero libre al que entran varias personas por el mismo enlace.

Listado «Genogramas y ecomapas» de un terapeuta: un ecomapa y un genograma del mismo paciente, cada fila con su instrumento, su número de elementos y su fecha, y uno de ellos marcado como compartido con el paciente
Lo que queda

El mapa vive en la ficha, no en tu carpeta de descargas

Guardas una imagen del tablero cuando quieras y queda archivada junto al mapa, lista para descargar para un informe o una supervisión. Si abres el mapa al portal del paciente, lo ve en solo lectura las veces que quiera, y dejar de compartirlo es un clic. Se abre desde el dock de herramientas: en tu inicio, en la ficha del paciente, o desde la propia sesión. No hay un mapa por cita — siempre es el del paciente, el mismo que la vez anterior.

Tus mapas se listan juntos, con filtro por instrumento, por paciente y por fechas, así que encontrar el ecomapa de hace cuatro meses no depende de acordarse de cómo se llamaba. Y al borrar un mapa se borran también sus imágenes: un genograma contiene a tres generaciones de personas que no son pacientes tuyos y que nunca consintieron nada.

Por qué usarlo

Qué gana el trabajo sistémico cuando el mapa se comparte

En papel, el genograma acaba siendo un documento del terapeuta sobre la familia del paciente. Compartido, es un documento que hacen los dos — y eso cambia tanto lo que aparece en él como lo que se puede hacer después con él.

El paciente ve su propio mapa

Deja de ser un dibujo que hace el terapeuta y que el paciente nunca mira. Verse dentro del sistema, con los huecos y las repeticiones a la vista, suele hacer más trabajo que cualquier explicación.

La notación es la de siempre

McGoldrick, Gerson y Petry para el genograma; Hartman para el ecomapa. Lo que dibujes lo lee cualquier colega y cualquier supervisor, y sigue siendo válido fuera de Alchely.

No se vuelve a dibujar cada vez

El mapa crece a lo largo del proceso en vez de rehacerse de memoria. La rama que apareció en la sesión seis sigue ahí en la veinte, con los años y las relaciones que se fueron aclarando por el camino.

Los dos instrumentos, sin cambiar de sitio

La misma familia se mira hacia atrás con un genograma y hacia fuera con un ecomapa. Aquí se eligen al crear el mapa y se dibujan con las mismas manos, sin otra aplicación ni otro archivo.

Queda como historia clínica

Los mapas y sus imágenes viven en la ficha del paciente, con el resto de su historia. Entran en la exportación y en el borrado de datos que el RGPD te obliga a poder hacer, sin carpetas sueltas que ordenar.

Vale para uno, para la pareja y para el grupo

Un mapa de un paciente, uno de la pareja, o un tablero libre al que entran varias personas por el mismo enlace. Todos con las mismas herramientas, y cada pieza sabe de qué mano salió.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un genograma y un ecomapa?

El genograma mira hacia dentro y hacia atrás: la familia a lo largo de tres o más generaciones, con sus uniones, sus hijos y la calidad emocional de cada relación. El ecomapa mira hacia fuera y hacia el presente: la persona en el centro y los sistemas con los que trata hoy —trabajo, escuela, salud, amistades, servicios sociales—, cada vínculo con su fuerza y con la dirección en la que circula la energía. Son dos instrumentos de la misma tradición, y aquí se dibujan en el mismo sitio.

¿Qué notación usa?

La estándar, no una inventada por nosotros. El genograma sigue a McGoldrick, Gerson y Petry: cuadrado para el hombre, círculo para la mujer, rombo cuando no se sabe, triángulo para el embarazo, la cruz del fallecido y el doble trazo del paciente índice, con las barras de separación y divorcio sobre la línea de la pareja. El ecomapa sigue a Hartman. Un genograma dibujado con símbolos propios no lo puede leer el siguiente clínico, y eso lo inutiliza como instrumento.

¿Qué necesita mi paciente para dibujar conmigo?

Un navegador y el enlace que le mandas. No crea cuenta, no instala nada y solo escribe el nombre con el que quiere aparecer, que es lo que etiqueta las piezas que coloca. El enlace dura tres días y lo puedes revocar cuando quieras: sirve para mandarlo antes de la sesión y para retomarlo en la siguiente, y aguanta una caída de conexión sin dejar al paciente fuera.

¿Puede el paciente volver a ver el mapa después de la sesión?

Si tú lo abres a su portal, sí, y en solo lectura: lo mira las veces que quiera y no puede mover nada. Dejar de compartirlo es un clic, y el mapa sigue en su portal solo mientras tú quieras que siga.

¿Puedo trabajar con una pareja o con varias personas?

Sí. Un mapa puede ser de un paciente, de una pareja, o un tablero libre sin ficha detrás al que entran varias personas por el mismo enlace. Todos manejan las mismas herramientas —esa simetría es deliberada—, y cada elemento guarda quién fue el último en tocarlo.

¿Me puedo llevar el mapa fuera de Alchely?

Sí. En cualquier momento guardas una imagen del tablero: queda archivada junto al mapa y se descarga cuando la necesites, para un informe o para la sesión de supervisión. Al borrar un mapa se borran también sus imágenes, que suelen contener a tres generaciones de personas que no son pacientes tuyos y nunca consintieron nada.

¿Necesito un plan concreto para usarlo?

Genograma y Ecomapa es una de las herramientas del plan Plus, y se adopta desde el catálogo cuando la quieras y se quita igual. Lo que ya dibujaste sigue estando ahí: si dejas de usar la herramienta, el mapa que compartiste con un paciente no desaparece de su portal.

Funciona sobre la misma plataforma que todo lo demás

Añade Genograma y Ecomapa a tu práctica cuando quieras — sin cuenta aparte, sin lista de pacientes aparte.

Pruébalo en tu práctica